HERALDO.es

Nuestra tierra

Para el alumno

Para el profesor

HERALDO Escolar

En el aula

Reportaje

Heraldín

Aragón

Alumnos

Profesores

¿Quiénes somos?

Contactar

En el aula

Reportaje

Heraldín

   
Con el patrocinio de
   

Centenario de Santiago Hernández

Santiago Hernández | Legado bibliográfico | Su vida en Paniza


Santiago Hernández, nuestro pedagogo más universal

Víctor M. Juan Borroy

Santiago Hernández
durante su estancia en
Ecuador para la realización
de un trabajo para la
UNESCO
Santiago Hernández Ruiz (Atea, 1901-Valderrobres, 1988) pasó su infancia en varios lugares de Aragón: Atea, Cubel, Sena de Sigena, Villamayor, Casetas y Zaragoza. Cursó los estudios de magisterio como alumno libre, al tiempo que trabajaba en la librería «Gómez Pastor» de Zaragoza. Ésta fue una época de abundantes lecturas que contribuyeron a su formación, al tiempo que establecía una serie de interesantes relaciones con personalidades del mundo social y cultural de la capital aragonesa.

A los 20 años, tras una corta experiencia profesional en el colegio San Felipe de Zaragoza, se marchó a Madrid donde encontró un ambiente pedagógico marcado por la influencia que ejercía entre los jóvenes aspirantes al magisterio el Museo Pedagógico. En Madrid trabajó, primero, en la editorial Ruiz Hermanos y, después, como maestro de párvulos, en el colegio Santo Ángel de la Guarda, donde empezó a replantear las prácticas establecidas, asumidas, simplemente, por el peso de la costumbre y de la tradición. Aquellas experiencias fueron una excelente preparación para las oposiciones, que aprobaría en la convocatoria de 1923 ganando la plaza de Paniza (Zaragoza). Posteriormente, se trasladó a Madrid donde fue maestro en el Grupo Escolar El Pilar de Zaragoza y director del Tirso de Molina. En 1935, ganó una plaza de inspector y ejerció en Teruel, donde pasó buena parte de la Guerra Civil y fue encarcelado. Cuando pudo abandonar la ciudad, se dirigió a Barcelona, donde fue Secretario General del último Ministerio de Instrucción Pública republicano. Perdida la guerra, inició un largo exilio en México.

Hernández en Otavalo,
Ecuador, en el año 1961
En la capital mexicana, Santiago Hernández fue maestro en el colegio Luis Vives y en el legendario colegio Madrid. Después ingresó como inspector en el sistema educativo mexicano, profesó de la Escuela Normal y en la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, desde 1959 a 1966, fue experto itinerante del Proyecto Principal Nº 1 de la UNESCO para Latinoamérica, que tenía como objetivo fundamental extensión de la escolarización. Santiago Hernández trabajaba directamente con los niños en presencia de estudiantes de magisterio, maestros e inspectores para mostrar cómo podía organizarse una escuela completa de maestro único. Un maestro que trabajaba en solitario con grupos que rondaban el centenar de alumnos. Para Santiago Hernández, este modelo escolar era el único que podía dar respuesta a las necesidades de escolarización de Latinoamérica. Ni se podían construir escuelas graduadas, ni era posible contar con profesores especialistas en cada una de la materias. Era necesario formar a un maestro completo.

Desde 1961, Santiago Hernández pudo regresar a España y sus viajes siempre incluían una visita a Paniza y largas estancias en Valderrobles, el pueblo de su mujer. Tras la muerte del general Franco, y al tiempo que España recuperaba las libertades, Santiago Hernández recibió varios reconocimientos: Cruz de Alfonso X el Sabio (1980), el Ayuntamiento de Paniza le otorgó el título de Hijo Adoptivo, dieron su nombre a una calle –igual que en Valderrobres– y a las escuelas de la localidad (1984) y desde 1989 el Instituto de Educación Secunadaria de La Bombarda de Zaragoza lleva su nombre.

Coordina: Mª Antonia Antoranz